Habilidades Sociales

Por habilidades sociales o competencia social, entendemos un conjunto de habilidades, destrezas y conductas que se manifiestan en las relaciones interpersonales y que ayudan a tener un comportamiento socialmente aceptable y eficaz. Son herramientas que entre otras cosas ayudan a expresar sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás y resolviendo de inmediato los problemas surgidos en una situación determinada. Este conjunto de conductas puede ser aprendido de forma natural a partir de la infancia mediante la observación directa de modelos saludables en nuestra familia, hogar y nuestro entorno, pero también pueden ser entrenados de forma explícita en aquellos casos en los que se detecta una dificultad o déficit en el uso adecuado de estas herramientas. Estas destrezas no son del todo universales, pues implican criterios morales que dependen del contexto sociocultural en el que nos movemos, así como de normas sociales y legales. En este sentido pautas básicas de comunicación interpersonal como p.ej. un saludo entre amigos del sexo opuesto puede considerarse no adecuado en un contexto sociocultural diferente al nuestro.

Dentro de este conjunto de destrezas nos encontramos con dos ejes centrales: las habilidades de comunicación y las competencias emocionales, pues ambas se consideran pilares fundamentales para tener un comportamiento socialmente exitoso.

Ahora bien, en ocasiones nos encontramos con personas que por diferentes motivos no disponen de herramientas eficaces para un desempeño exitoso en la sociedad. En ocasiones esto ocurre por no haber contado en la infancia o juventud con modelos adecuados, pero también es cierto que existen diferentes colectivos que pueden mostrar mayor dificultad para la adquisición de las habilidades sociales, como p.ej. personas afectadas de una enfermedad mental, personas con discapacidad o personas con trastornos del neurodesarrollo entre otros.

Aunque las habilidades sociales repercuten en primera línea en la interacción interpersonal existen numerosas investigaciones que demuestran que una conducta socialmente adaptativa y funcional incide en otros aspectos igualmente importantes; en este sentido podemos afirmar que un manejo eficaz de las habilidades sociales ayuda a mantener una autoestima saludable, contribuye a manejar el estrés y la frustración, disminuye la ansiedad y previene conductas disruptivas.

Es por ello que en el CPAP de Bergondo consideramos el taller de habilidades sociales un elemento central para la recuperación funcional y  el fomento de la autonomía personal de nuestros usuarios.

 

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Mediante metodologías participativas, dinámicas y role – playing se reproducen diversas situaciones con las que los usuarios se pueden encontrar en la vida diaria: ¿Cómo comunicarme de forma asertiva?, ¿Qué hacer ante un conflicto? o ¿Qué decirle a un amigo ante una situación de duelo?

Nuestro modelo de taller está estructurado en diferentes módulos que se siguen de manera flexible; según las características y necesidades de los usuarios se incide más en determinados contenidos y en ocasiones se aprovechan situaciones de la vida real por las que pasan nuestros usuarios para poner en práctica las herramientas aprendidas.

Como se ha mencionado anteriormente, las herramientas para una comunicación eficaz son parte fundamental del aprendizaje en habilidades sociales y es que comunicación no es únicamente una actividad con la que transmitimos información de forma consciente, sino también de forma inconsciente mediante gestos, tono de voz o prosodia. Una comunicación eficaz nos ayuda a relacionarnos con los demás, a conseguir nuestros objetivos, solucionar conflictos interpersonales, etc. Aprender a adoptar una comunicación asertiva frente a estilos comunicativos agresivos o sumisos ayuda a expresar nuestros deseos, emociones y derechos y al mismo tiempo respetar aquellos de los demás. Y es en este punto donde se hace visible la necesidad de empatizar y comprender las emociones que motivan la conducta de nuestro interlocutor, por ello las competencias emocionales y la denominada inteligencia emocional son otro de los pilares fundamentales en la adquisición de las habilidades sociales. Regular nuestras propias emociones y comprender las emociones de los demás ayuda a gestionar de forma adecuada un conflicto, mejorar la calidad de nuestras relaciones interpersonales y manejar nuestras propias emociones para automotivarnos y focalizar nuestros objetivos de forma realista.

Dada las características de nuestros usuarios hemos incorporado además un módulo de crecimiento personal y patrones de autocuidado en sentido amplio para fomentar una autoestima saludable y un equilibrio emocional, así como una conducta responsable para la alimentación, higiene personal, hábitos de sueño y uso de medicación, dado que estos aspectos son fundamentales para una autogestión y autodeterminación madura.

Y puesto que el ser humano vive en sociedad y necesita convivir con otras personas consideramos relevante dedicar tiempo dentro del taller a abordar la necesidad de la existencia de normas, el respeto mutuo, así como contenidos de igualdad de género para sensibilizar y fomentar una convivencia saludable.

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