PAUTAS DE BIENESTAR PSICOLÓGICO durante la Cuarentena COVID19

Estamos viviendo un momento de incertidumbre en el que muchos de nosotros podemos experimentar preocupación, sentimientos de miedo, ansiedad o sensación de vulnerabilidad. Ante un evento de tal magnitud es normal sentirnos así.No olvidemos que somos personas normales con reacciones normales, aunque quizá intensas, frente a un evento no normal.

Para que estas sensaciones transitorias no se conviertan en un problema para nosotros podemos poner en práctica una serie de medidas de autoprotección emocional que nos ayudarán a calmarnos y a cuidar de nuestra salud psicológica.

1.No soy el único que se siente así. En primer lugar debemos recordar que ante cualquier evento adverso lo habitual es sentir un impacto emocional que en ocasiones se puede acompañar por las siguientes señales de estrés:

preocupación y tensión emocional; síntomas somáticos de ansiedad como respiración rápida, sudoración o rigidez muscular; trastornos del sueño, fatiga, dolor de cabeza o incluso sensación de irritabilidad. Esto ocurre porque se ha activado nuestro sistema de alarma interno que trata de buscar una respuesta frente a algo que percibe como amenaza. Ante esta activación de nuestra amígdala nuestra mente puede entrar en bucle con anticipaciones negativas del futuro.

2.Tengo un papel activo en cómo afrontar la situación. No podemos cambiar las circunstancias o crisis que nos toca atravesar pero podemos decidir la actitud con la que la vivimos.

Sentirnos “en pausa” de forma prolongada y percibir que nuestra vida cotidiana se ha interrumpido de alguna forma nos genera ansiedad e incertidumbre. Las personas necesitamos sensación de control para manejar nuestros miedos. Pero no puedo controlar lo que está pasando ahí fuera ni puedo controlar el COVID-19 directamente. ¿Entonces que puedo controlar?

Pues puedo continuar con todos aquellos hábitos que me ayuden a sentir las riendas de mi vida (no me gusta términos usados): puedo estructurar mí día a día, puedo elegir que ropa poner, que actividades hacer y cómo alimentarme. Puedo protegerme adecuadamente tanto de una sobreexposición informativa como seguir las recomendaciones sanitarias. Puedo ayudar a proteger a los demás. Puedo calmar a un familiar angustiado o hacer una videollamada a un amigo. En definitiva, puedo centrarme en aquello que si está en mis manos. Recordemos que siempre que sea posible debemos continuar con nuestra rutina porque mantener nuestros hábitos nos ayuda a apoyarnos en lo conocido y previsible. Esto resulta especialmente relevante cuando en el hogar hay niños o mayores.

3.Fija tu atención en aspectos positivos. Hazte consciente de lo que te nutre y te aporta frente a aquello que te desgasta. Elije y céntrate en lo primero porque así arrinconas lo segundo. ¿Elegiríamos un jersey que nos produce picor sobre la piel? Definitivamente nos decantaríamos por uno suave y cómodo. Hagamos lo mismo con nuestras actividades …. practica lo que te produce bienestar y disminuye lo que te resta energía.

4.Recuerda, nada permanece, todo pasa y esta situación también pasará. Incluso la adversidad puede aportarnos un crecimiento personal (postraumático): podemos aprender a valorar la solidaridad entre individuos y la ayuda recibida por la comunidad. Puede que a partir de ahora demos más valor a las personas que a las cosas. Podemos redescubrir la relación con nuestros allegados. Podemos reevaluar nuestros propios recursos y hacernos más consciente de nuestra capacidad de afrontamiento. Podemos cambiar las perspectivas de las cosas y vivir esta situación como una experiencia que nos ha enseñado algo.

5.No te aísles, relaciónate!. Tener restricción de movimientos no significa que no podamos socializar. El aislamiento físico no significa estar solos. En estos momentos es muy importante hablar con familiares y amigos de las formas posibles: por teléfono, redes sociales y/o plataformas como Skype. Podemos reunirnos con nuestros amigos para tomar el café “on line” o podemos hablar acerca de cómo nos ha ido el día antes de acostarnos. Podemos interactuar con nuestros vecinos a través de balcones o ventanas, preguntarles cómo están y recordar que quizá ellos también necesiten ver una sonrisa y escuchar que alguien se preocupa por ellos.

Pero no olvidemos que también es importante reservar momentos para nosotros mismos.

6.Evita una sobre exposición a la información. Elegir canales oficiales como fuentes de información como p.ej la web del ministerio de sanidad. No exponernos a información sesgada y no adecuada (información cargada de emociones pero sin datos objetivos) como también protegernos de una sobreexposición. Es recomendable seleccionar no más de dos momentos al día para informarnos. Una exposición continuada a demasiada información mantiene nuestro nivel de alerta en un estado continuado de activación. Igualmente debemos evitar ver las noticias justo antes de acostarnos para favorecer un descanso adecuado.

Sandra Rubial y Verónica Coucerio, Servicios de Neuropsicología y Psicología  del CPAP.

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