Vocación y contribuciones a la sociedad de la Terapia Ocupacional

Retrocediendo unos años hacia atrás, en 2015, comenzó en nuestras vidas una nueva etapa, enfocada a partir de ese momento hacia el objetivo de conseguir pertenecer a la gran familia de la TERAPIA OCUPACIONAL ( T.O.), una disciplina que nos “llamaba” poderosamente. Esto ha supuesto una implicación y un trabajo diario desde entonces, tanto por nuestra parte como alumnos, como por parte de los docentes.

En el transcurso del segundo curso, al ir comenzando nuestra participación en el gran número de estancias prácticas de larga duración que se cursan en el Grado de T.O. hemos tenido la oportunidad de ver lo que realmente nos motiva y nos inspira a continuar por este camino. Participamos en nuestras prácticas en diferentes áreas: infancia, personas mayores, salud mental, etc,  y hemos podido concluir que el ámbito que más se ajustaba a nuestro interés y motivación personal era el de la rehabilitación física. Dentro de este campo, decidimos realizar las prácticas finales (450 horas totales de estancias prácticas, alrededor de 4 meses de duración) en el Centro de Promoción de Autonomía Personal de Bergondo (C.P.A.P.), cerrando así la última etapa del Grado.

 

En este Centro, ya desde la perspectiva de un terapeuta ocupacional, podemos ver la gran labor que realizan los profesionales aquí localizados. Existe un equipo transdisciplinar que organiza y desarrolla las distintas intervenciones con cada usuario/a, teniendo cada una de esas personas un programa individualizado y muy completo de atención, dirigido a alcanzar el máximo potencial de autonomía de la persona en las diversas áreas de la ocupación humana. En las sesiones de T.O. podemos afirmar con rotundidad que la ocupación está completamente dentro del currículum de los tratamientos, siendo el enfoque principal de los mismos. El trabajo en la sala de terapia está orientado al entrenamiento en diversas habilidades motrices, cognitivas, perceptivas…También se desarrollan muchas intervenciones en el entorno más natural y ecológico posible para cada usuario ( vestido, ducha, movilidad, arreglo personal en sus habitaciones, o de la alimentación en el comedor del Centro). En las salas de entrenamiento de actividades instrumentales se dispone de amplios recursos para desarrollar talleres como el de cocina, cuidado de la ropa, cuidado del hogar, entre otras actividades cotidianas. Se realizan salidas con los usuarios para la simulación de diversas ocupaciones en el entorno comunitario. Asimismo, este centro dispone de un apartamento domotizado y adaptado en el que se desarrolla el programa de vida independiente. En el participan los usuario/as que ya han alcanzado un nivel prácticamente óptimo de autonomía en diversas áreas, realizando un ensayo de vida independiente que oscila entre 3 y 6 semanas de duración.

Por todo esto, podemos concluir que el camino de esta profesión puede ser farragoso en su comienzo, quizás incluso un tanto frustrante y desmotivante (respecto a nuestras expectativas iniciales), pero ahora que llegamos al final de este ciclo como estudiantes podemos ya vislumbrar la luz al contemplar la aportación y contribución de la T.O. a la sociedad.

Estamos muy agradecidos de la atención y el trato recibido, y encantados con el trabajo que aquí se realiza. Tenemos la posibilidad de aprender, desarrollar nuevas capacidades y destrezas que nos serán muy útiles para desempañar en el futuro nuestro trabajo, y seguramente también para nuestra propia vida.

Fabio Rivera Raimo y Alfonso Seijo Pérez, alumnos de prácticas de cuarto curso de T.O.

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